Cremas emolientes

A día de hoy, dentro de los tratamientos que podemos encontrar en el sector farmacéutico para cuidar y tratar las dolencias de la piel, unos grandes protagonistas son los que están integrados por cremas emolientes.

Unas cremas que en muchas ocasiones no se sabe con exactitud cuál es su objetivo principal más allá de tratar la piel. No en vano, y esto es algo que sucede mucho más de lo que podamos pensar, este tipo de lociones se suelen confundir con las lociones hidratantes.

Y es que, como decimos, a pesar de que son tratamientos para las distintas capas de la piel, no solamente son totalmente distintos sino que tienen objetivos completamente diferentes.

¿Qué son las cremas emolientes?

Las cremas emolientes son aquellas lociones que están destinadas a tratar la piel de las afecciones más severas que estás se puedan encontrar. Entre estas dolencias podemos encontrar algunas muy características como la psoriasis o la dermatosis.

Entre las propiedades de las cremas emolientes, no solamente encontramos el aporte adicional de hidratación que proporciona nuestra piel sino que al mismo tiempo también nos encontramos con que tiene elementos que ejercen una acción calmante.

Con esto lo que queremos decir es que las cremas emolientes tienen un doble foco de acción.

  • Por un lado hidratan la piel e impiden que ésta se seque.
  • Por otro lado calma los síntomas más molestos como los picores, las rojeces o el dolor moderado.

Características de las cremas emolientes

Aunque ya hemos hablado de algunas de las principales generalidades de este tipo de cremas, hay que decir que en función de la marca y del laboratorio, las cremas emolientes pueden tener una serie de características particulares.

Además de hidratar en profundidad y de aliviar esas pequeñas molestias que ya hemos mencionado, en algunos casos también se encargan de restaurar la barrera cutánea que hace que nuestra epidermis quedé totalmente protegida de todo tipo de agresiones externas como puedan ser agentes contaminantes y rayos ultravioleta procedentes del Sol.

Asimismo, las cremas emolientes también se encargan de reforzar lo que se conoce como manto lipídico. Esto no es otra cosa que una pequeña capa de grasa que contiene nuestra piel, muy necesaria por cierto, y que ayuda a mantener el agua en su interior.

Del mismo modo, las cremas que nos ocupan en el día de hoy, en estas líneas, también se encargan de retornar a la piel sus condiciones primigenias. En este caso estamos hablando de la suavidad, de la luminosidad, de la flexibilidad y de tener una tersura óptima.

Dicho todo esto, y si tenemos en cuenta que en el mercado son muchas las cremas de este tipo las que nos podemos encontrar, nuestra recomendación particular es probar con una que nos genere confianza.

A partir de ahí, deberemos analizar los resultados que hemos obtenido y, en el caso de que sean satisfactorios, continuar con ese tratamiento. De lo contrario, no tendría que haber ningún tipo de problema en que cambias hemos de marca hasta dar con aquella que mejor se ajuste con nuestras necesidades.